







Archivo FACT
Espacio de difusión del área de archivo de la fundación que surge con el objetivo de generar proyectos de investigación y estudio enfocados en la escena local. El trabajo consiste en el registro, inventario y catalogación de proyectos y producciones vinculadas a las artes visuales de Tucumán para su puesta en valor y circulación, indagando modos de difusión para hacerlas plurales.
Archivo La Baulera. El primer trabajo. Un archivo inédito
El primer trabajo en el Archivo FACT se está desarrollando a partir de la donación que hicieran en 2019 Jorge Gutierrez y Hernando Migueles del archivo de La Baulera centro de arte contemporáneo. Más de 100 cintas de video y audio que se encuentran en proceso de digitalización para luego catalogar e inventariar, además de documentos en papel, obras de arte, fotografías, entre otros.
La Baulera (1993-2010) fue un proyecto fundamental a nivel nacional e internacional, pionero en pensar la relación entre arte y sociedad, dimensionar el espacio público y promover el cruce y fusión disciplinar entre artes escénicas, artes visuales y arte de acción.
Si bien en los inicios fue un grupo de investigación y producción artística teatral los intereses en torno al desborde en lo contextual y comunitario llevan sus prácticas al campo del arte de acción y del arte contemporáneo.
El trabajo de La Baulera estuvo marcado por la búsqueda de alternativas a las prácticas artísticas dominantes y la necesidad de generar nuevas maneras de crear lazos entre el arte, los artistas y algunos entornos sociales liminares.
En esta sección del portal web se difundirán recortes del archivo, comunicando diversas acciones e intereses del proyecto, para repensar hoy su impacto y propiciar nuevas lecturas.
EQUIPO ARCHIVO
Asesoramiento
Jorge Gutierrez y Hernando Migueles
Documentación y Conservación
Eugenia Bulacio Zamora
Digitalización, Registro y Edición
Pablo Masino
Interpretación y Preservación
Gustavo Nieto
Entrevistas y Edición de Textos
Lisa Scanavino
PORTFOLIO DE ARTISTAS
PORTFOLIO DE ARTISTAS
Los proyectos de gestión independiente en artes visuales generalmente construyen un relevamiento -subjetivo pero contundente- del arte de su tiempo y territorio a partir del recorte o “curaduría inducida” al momento de la selección de artistas con los que trabajan o se vinculan en sus prácticas.
La Baulera funcionó como un agente dinamizador e interconector del arte de la provincia con la escena nacional e internacional mediante diversas convocatorias abiertas o procesos de selección que articularon artistas de Tucumán con proyectos independientes de otras provincias o instituciones como Trama, la UNC, el FNA etc.
Propio de fines de 1990 e inicios del 2000 el Compact Disc(CD) fue soporte digital apto para distribución de archivos de imagen o de video de las obras de artistas. El tesoro que La Baulera donó a FACT cuenta decenas de CD con el registro fotográfico de la obra de diversos artistas.
Portfolio de Artista es el nombre de esta sección en la que compartimos los tesoros que contienen esos discos. Dentro de esta sección del archivo seleccionamos a dos artistas: Flavia Romano y Ricardo Fatalini.
Nos reunimos con este par de artistas para fichar ideas, reflexiones y recuerdos que surgen al ver sus obras hoy, y esbozar en el relato y la difusión de esas imágenes el contexto del ámbito artístico y el circuito del arte de la época.
Flavia Romano
[…] No hice una muestra en La Baulera, pedían imágenes de obras porque iban críticos de diferentes lugares al espacio.
Recuerdo haber llevado la obra a la muestra “Pertenencia” que fue en Buenos Aires que curó Jorge (Gutiérrez). Una era el video de la acción en la pared y la otra era la que estoy soplando harina. Una secuencia de 5 imágenes en las que voy soplando y se va cubriendo el espacio.
[…] Ese era un objeto miniatura hecho para la foto. Tal vez de 5 cm. Era un banquito de madera chiquito al que le tiraba pintura para que chorree; era una puesta para hacer la foto, la obra era la foto. Hice como secuencias del chorreado, son del 2000, 2002, 2004.
[…] Esta es una edición, una secuencia fotográfica, estaba editada. Es algodón de azúcar, lo ponía al frente mío y a medida que comía el algodón yo iba apareciendo.
El proceso del registro de la acción era muy rudimentario, creo que en algún momento tuve un disparador. Después otras veces, si estaba con alguien, yo le decía “vos dispará, dispará, dispará”… y después yo seleccionaba
Cuando empecé los primeros ejercicios usaba el color azul. Estaba ligado a la pintura. A la materia, al encuentro con lo pictórico y de ahí va derivando todo.
[…] Yo tengo cosas como que eran obra, o trabajos de investigación que por ahí lo hacía y lo daba vuelta y decía “no, no esto no” y como que vas descartando. Una selección propia.
No tenía cámara, entonces iba buscando quién me prestara una cámara. Entonces yo hacía la acción, tenía que devolver la cámara y me quedaba con el rollo. Entonces era lo que salía, y lo que se revelaba. Yo calculaba si hacía esto de poner la cámara… calculaba, iba y venía sí hacía esto, iba volvía, miraba el ángulo, marcaba hasta dónde yo quería que se viera. Lo probaba, enfocaba. Hacía todo ese trabajo
No había interés en la fotografía en sí, sino en el proceso, en la imagen. Yo tengo esa forma de producir. La imagen es como la ocurrencia, la voy dando vuelta, la pienso, la pienso, incluso la hago y tal vez no le encuentro la vuelta y después descarto.
Ricardo Fatalini
[…] En la Baulera no tenían que exponer un fin de semana y entonces me hablaron y dije que sí. Dale, se inaugura.
Me acuerdo de la muestra. Estuvo genial, la juntada de amigos, el asado en el fondo. En el galpón. La pasé muy bien en esa muestra, afectivamente. Se juntaba todo, exponer lo que uno quiere hacer, estar con mis amigos, mi hija. Era hermosa noche muy emocionante, cuando se junta todo
[…] Esta estuvo en el Museo, tenía 4,40 metros de largo. La puse en una colectiva en el Museo Timoteo Navarro, sobre la pared del fondo así (mientras mueve las manos) quedaba espectacular!
Llega Charles Vuillermet y me hace una crítica buenísima, yo había puesto las luces en cada círculo, es lo que había, y se me ocurre “voy a distribuir equitativamente la luz en todo el cuadro. Y que en cada círculo dé una luz” y llega él y me dice no! La obra necesita una luz total. Y veo y tenía razón, la luz me estaba cagando la obra, al enfocar en los círculos se generaba otro círculo y a la vez una sombra…
[…] Antes de esto pintaba muy expresionista, expresionismo abstracto, semi abstracto porque hacía unas ramificaciones; similar a la ramificación de un árbol, pero lo suficientemente abstracto para que sea el gesto lo que esté primando. Entonces era una cosa entre lo abstracto del propio nervio de la mano trazando una línea y la figuración que se asocia con las ramas o con cualquier otra ramificación
[…] La única vez que lo presenté fue en un salón en el Virla, un miembro del jurado era un artista conocido de acá, entró, me contó otro jurado. Este jurado, artista conocido de la época, todavía sigue vivo, me pateó la obra y dijo “qué es esta cagada” literal “no voy a permitir que se venga a hacer el loquito” pateó la barra y tiró el tablón al piso.
Para que vos veas lo que desataba
Salió después en el diario que hablaba de la diversidad del salón y decía “hasta hay un tablón”.
PROGRAMA DE RADIO
PROGRAMA DE RADIO
En el año 2003 La Baulera realizó un ciclo radial homónimo conducido por Jorge Gutierrez, Esteban Zelarayán y Agustín Toscano, fueron catorce programas emitidos por Radio Nacional, el ciclo surge como un desborde de la práctica del proyecto en su interés por la experimentación, la acción y lo aleatorio.
Solicita un espacio gratuito en la radio con el fin de producir un espacio de reflexión y difusión del arte contemporáneo, una agenda cultural de la ciudad y como estrategia de comunicación del proyecto, el eje central de los programas era una entrevista a referentes de la cultura de Tucumán en diferentes disciplinas, que estuviesen pensando y generando una dimensión contemporánea en sus prácticas.
Programa N°5
PROGRAMA N°5
Se centra en una entrevista al músico experimental de Tucumán Mariano Garcia, quién cuenta la experiencia de haber realizado junto a Patricio Garcia la música para la obra de teatro “El Amor” de Daniel Guebel y Sergio Bizzio, dirigido por Daniel Cabot, Pulso Teatro en la Sala Círculo de la Prensa, en la que actuaron Guido Guerrero, Daniela Canseco, Fátima Villafañe Arahuete y Federico Indio Armanini.
La propuesta de Daniel Cabot articulaba diferentes campos del arte en producciones específicas producidas para la obra, Dario Albornoz realizó el registro fotográfico del ensayo, uno de los afiches y retratos en daguerrotipos de cada uno de los actores que fueron expuestos en la antesala, también se podía adquirir el disco con la música de la obra realizada por Mariano y Patricio Garcia, el director también realizó una pintura que fue otro afiche de la obra.
HOY: ENTREVISTA A MARIANO GARCIA
Antes que nada, quiero mencionar que soy muy poco prolífico, al punto de tener muy poco mérito para merecer esta pregunta y la entrevista en general.
La razón principal por la que hago música es porque se me ocurren fragmentos de letras y melodías todo el tiempo, y quisiera poder materializarlas. Anoto o grabo estas ideas: mi teléfono está lleno de notas y grabaciones, y tengo montones de papelitos y cuadernos con más. Trato de mantener un registro de todas las ideas en una planilla, y ahí voy priorizando en qué quiero trabajar. A veces, algunas se combinan para formar parte de una misma pieza. A veces, con pesar me doy cuenta de que algo era parte de una canción que existe que tomé prestado sin darme cuenta, y es una pequeña gran tragedia.
Estuve en algunas bandas antes, pero descubrí que me gusta trabajar solo y así tener control de las decisiones. Mi trabajo real (o “de día”) es en diseño y requiere constante negociación, acuerdos, y compromisos, por lo que es refrescante para mí tener esa libertad cuando me siento a hacer música.
Casi siempre hay una distancia muy grande entre la intención que tenía originalmente y lo que termina saliendo, pero me divierte el proceso y la imprevisión del resultado.
Al menos en mi caso, la música, las palabras, y las imágenes están muy entrelazadas. Y ni sé si esa es la palabra correcta, porque las percibo como parte de un todo que se separa artificialmente, y en el que trabajo como totalidad. Las canciones siempre evolucionan junto con sus letras, las letras vienen de imágenes que recuerdo o imagino y trato de recrear, las imágenes casi siempre incluyen sonidos y también los informan, las palabras que quiero decir también pueden determinar melodías. No sé si cubrí todas las combinaciones posibles, pero espero se entienda la idea.
En esa gran ensalada, las imágenes en un sentido más amplio, como recreaciones de realidades o “visiones” (que incluyen todos los sentidos), son lo que ordena y dirige las diferentes partes de un trabajo, y casi siempre su totalidad. Por ejemplo, imágenes como: “Bajar las escaleras de una casa antigua”, “Un domingo a la siesta, completamente calmo”, “Los días que pasamos en tal lugar”… de ahí salen las canciones. De hecho, son todos ejemplos de canciones que publiqué.
Si me preguntabas más concretamente, por cómo incorporo lo visual en los trabajos, te diría que ocupa un lugar importante también… quizá es algo entre el 20% y 30%, casi siempre tengo una idea súper clara de la tapa que quiero para los singles y están listas antes de terminar las canciones. Ahora hace muchísimo que no toco en vivo, pero cuando lo hacía trataba de sumar pequeños decorados o elementos sorpresa (tal vez esto cuenta más como performance) y vestuarios (con Águilas Panamericanas hicimos algunas cosas interesantes con vestuarios y video), y tenía el automandato de nunca tocar de remera.
Seguro lo más destacable son los videoclips que hicimos con amigos en estos últimos años. Empezó en la pandemia, por el encierro y el aburrimiento, se me ocurrío hacer un video con mi amigo Joaquín Wall, y como eso salió mejor de lo que esperaba seguimos. Hicimos unos cuantos más con Joaquín, y más recientemente el de la canción “Tucumán”, con Álvaro Simón Padrós. Si bien conversamos sobre la intención general y les conté lo que me imaginaba para cada canción, casi todo el concepto y la ejecución de los videos fue de ellos, yo participé más en decisiones finales de edición. Solo colaboro con personas en las que confío profundamente, y me gusta que tengan total libertad de probar y proponer cosas.
Seguramente, sí. Las experiencias que tenemos, nuestra crianza, nuestra formación, nuestras relaciones, influyen en todo lo que hacemos. Tucumán, su gente y su cultura, serán siempre una parte muy importante de mi identidad.
Volviendo sobre el punto anterior, las imágenes que puedo percibir y me parecen interesantes para trabajar, las palabras y los recursos musicales que uso, vienen en gran medida (por influencia, imitación u oposición) de mi experiencia creciendo en Barrio Sur en los años 80, la adolescencia en los lugares donde hice la secundaria, la alocada vida en el pequeño circuito under.
Otro factor clave, que creo viene en parte de crecer Tucumán y en parte del espíritu del punk, es el de no permitir que las limitaciones de herramientas y recursos (en mi caso, también de formación específica y talento), sean un impedimento para producir. Estuve en bandas donde teníamos muy pocas cosas, el acceso a música, películas y libros era muy limitado, no sabíamos mucho de cómo se hacía la música que nos gustaba… y sin embargo, logramos hacer algunas cosas. Lamentablemente tampoco teníamos una forma fácil y económica de grabar, así que casi no hay registros. Ahora, noto a veces que al estar todo tan disponible, se valoran menos las cosas y no hay tanta curiosidad para seguir investigando y experimentando. Podés escuchar y descubrir toda la música que quieras en una app. En los 90 tenías que esperar meses y años a que alguien viaje para conseguir un disco que querías, si es que te enterabas que existía… escuchar por primera vez música que esperaste tanto era una experiencia mágica.
Fue un momento interesante, especialmente entre 1998 y 2005. Había cosas nuevas, gracias a internet la información pasó a ser mucho más accesible, de a poco también hubo más acceso a herramientas.
Todo comenzó a especializarse más, se armó un pequeño circuito under. Hasta entonces sólo había “Rock”: yo toqué con una banda que hacía covers de Sonic Youth y Pixies en un mismo recital con 448, Karma Sudaca, y una banda de reggae. No había más. Los lugares de encuentro eran sangucherías: Bigotes, Tarquino, El Amanecer. Luego hubo mejores bares, llegó El Edén, que era de un alemán visionario loco, y pasaba solamente música alternativa – trabajé ahí pasando música por un tiempo. Luego abrieron Costumbres Argentinas, Plaza de Almas, y tantos otros lugares que estaban más cerca del arte de los 70-80 y el rock nacional tradicional, pero ayudaron a que se sigan diferenciando los circuitos. Guardan un lugar especial en mi corazón Velvet y Club 25, que eran definitivamente más modernos y vendían tragos de verdad, en vasos de vidrio (parece algo nimio, pero marcaba una gran diferencia).
Había nuevos lugares para tocar, nuevos espacios de arte, también empezó la carrera de cine: era más fácil conocer a personas que tenían intereses similares. Al menos desde donde yo lo viví, había más conexión entre los que hacíamos música y los que hacían artes plásticas. Y surgieron colaboraciones con diversos grados de éxito, que seguían los vaivenes de las relaciones personales y románticas.
A medida que avanzaba la década eso se fue dispersando, muchos personajes clave se ocuparon con trabajos, hijos y responsabilidades, otros siguieron su vida en Buenos Aires y lugares más remotos.
La verdad no estoy al tanto de todo lo que se hace, ni mucho menos, así que el valor de mi opinión es muy limitado. Creería que hay bastante más producción que antes, aunque a la vez pareciera que el circuito es más pequeño. Yo no he encontrado muchos trabajos que me interesen.
MARIANO GARCÍA
Es un cantautor tucumano que actualmente reside en California. Comenzó a hacer música a mediados de los años 90, formando parte de bandas post-punk como Personality Crisis y Norman Bates, además del célebre ensamble experimental Águilas Panamericanas de Oro.
En 2014 lanzó el EP «¿Qué voy a hacer con vos?», y entre 2020 y 2023, publicó los singles «Twist», «La Tierra», «Tucumán» y «Buenos Aires», disponibles en plataformas digitales.