ANA WON
«LA INMORTALIDAD DE LOS AFECTOS»
Por Andrei Fernández
ANDREI FERNÁNDEZ SOBRE ANA WON LA INMORTALIDAD DE LOS AFECTOS
KDR | Katia David Rosenthal gallery
Miami, Florida, Estados Unidos
Apertura: 20 de enero de 2024
Cierre: 18 de febrero de 2024
El elogio del afecto de Ana Won
Ana Won comenzó el año 2024 inaugurando la exposición “La inmortalidad de los afectos” en la galería de arte de Katia David Rosenthal (KDR) en Miami, Estados Unidos. Una exposición que la artista dedicó especialmente a su comunidad y a sus seres queridos. Sus pinturas mutan a objetos escultóricos con la adición de tallas de madera, piezas de cerámica y de orfebrería, en las que aparecen susurros de memorias colectivas del norte argentino y en las que se abrazan formas y tiempos.
A diferencia de la mayoría de les artistas de Tucumán, Ana no pasó por la Facultad de Artes de la UNT. Quiso buscar otra forma de construirse como artista, con otro ritmo, acelerando y macerando procesos sin disciplina, sin solemnidad. Pasó por el taller/clínica de Alejandra Mizrahi y Sandro Pereira en RUSIA Galería, y también por el programa Yungas que coordinó Raúl Flores junto a Piero Sogno, también por el Programa de Artistas de la Universidad Di Tella, entre otres.
Won se inquieta en preguntas sobre la identidad, pero se sumerge en ellas de la mano de sus afectos. Desde su obra alienta a fortalecer la comunidad de la que es parte en Tucumán, de donde es oriunda y desde donde decide trabajar, en vínculo estrecho con otres artistas de esta escena. Ha sido parte de FACT, Fundación para el Arte Contemporáneo de Tucumán que dirige Gustavo Nieto y del colectivo Bombo, desde el que realizó junto a artistas contemporáneos de Tucumán investigaciones y exposiciones en torno a la pintura. A mediados del año 2024 ha creado DICHA, espacio de talleres para artistas de Tucumán, en donde trabajan Rosalba Mirabella, Sofía Noble, Pablo Masino, Manuel Garay, Maximiliano Romero Almerar, Nando Migueles, Mariana Ponce, Julieta Papa, la propia Ana y la cofundadora de este sitio para la producción de arte y fantasías: María José Vera. En este lugar se comenzaron a organizar recientemente diferentes eventos abiertos a todo público, inaugurando un nuevo espacio de intercambio y encuentros en la siempre efervescente capital tucumana.
En una charla que tuve con Ana tras su regreso de Estados Unidos, me contó de su interés por atender a los modos y mecanismos desde y a través de los que trabajamos y qué sentimos quienes vivimos en este territorio, quienes lo vivimos desde el arte. Hay un eco en su propia práctica, en las imágenes y discursos que impulsa, sobre estas inquietudes precisas pero no explícitas. Desde esta pequeña ciudad contorneada de cerros azules que fue cuna de la independencia argentina en el inicio del siglo XIX y también foco de rebelión obrera-campesina-estudiantil y posterior represión feroz en la segunda mitad del siglo XX. Ante la elección de ser artistas aquí, en el transicionar hacia ese posicionamiento, siempre caprichoso pero también siempre político, al transitar así este espacio ¿dejamos que nos atraviese? ¿se evidencia en nuestras prácticas artísticas? ¿cómo convivimos con sus contradicciones y las nuestras?
Las pinturas de Ana presentan gestos que pueden ser una continuidad de pinturas rupestres hechas en cuevas, en grutas. Homenajes, señalamientos, invenciones. Propone que su obra sea un lugar y también un depósito de memorias. Sus obras son también personajes que tienen identidad. Se mueven, saltan de la bidimensión al espacio todo. Siempre contienen memoria, preguntas sobre la identidad, sobre lo que nos hace únicas y a la vez nos hace parte de algo que trasciende nuestras subjetividades, e inquietudes sobre cómo trascender la muerte. Su obra mezcla materialidades y oficios. La pintura con la herrería con la cerámica con la talla en madera. “Lo que hago es pensar en una sensación, entonces le busco como una identidad a la obra y pienso en esa sensación, pienso, pienso. Tengo una especie de ritual en donde me pongo como en un estado otro, en una. Pero nunca sé, a veces me pasa que no me funciona, digamos“ comenta. La posibilidad de fracaso en la pintura la seduce. Ella afirma: no todo tiene que funcionar. Para que una pintura salga buena, es necesario pasarla un poco mal. Que suceda una conmoción, una catástrofe. En sus trabajos y en sus relatos sobre sus procesos aparece también la dimensión mística.
Algunas de sus pinturas llevan piedras encontradas en sitios que han sido espacios ceremoniales o joyas que parecen parte de un ajuar ritual. Ana se imagina que sus obras son máquinas que viajan en el tiempo. Les construye brazos y piernas y se mueven danzando, saltando, entre diferentes parcelas de lo posible. Tienen la capacidad de ir al pasado, al presente o al futuro. Crean a su vez un tiempo que aún no tiene nombre. Cada artefacto pictoescultórico de Won enhebra y mezcla tendencias disímiles que dan lugar a imágenes que pueden resultarnos familiares pero con un aura de extrañamiento gozante.
Won investiga pigmentos naturales para hacerlos parte también de su pintura. Ya sea como polvo, usando un mortero o diluidos en agua para lograr un pigmento aguado, que puede generar veladuras. En una residencia que realizó en San Carlos, Salta, en 2023 tuvo la posibilidad de trabajar con la comunidad local y conocer más sobre pigmentos que se han utilizado desde tiempos inmemoriales en la región. Ana se acerca también curiosa a conocer la simbología de los pueblos originarios, atenta a sus nombres, repeticiones, sentidos.
En “La inmortalidad de los afectos” ella afirma que todas las obras tratan de la comunicación con el otro, el vínculo con un otro para repensarse, para reinventarse. “Creo que por eso siempre me interesan esas cosas, la experiencia colectiva, la idea de la identidad también, el amor“ afirma. Son estos los tres ejes que atraviesan actualmente su producción: el arte rupestre, las abstracciones de los pueblos originarios y la estética de la iglesia católica. “En la Iglesia de Fátima había unas escaleras así gigantes y arriba había una virgen. Yo digo que fue la primera mujer de la que me enamoré. La virgen. Yo tenía nueve años y realmente estaba súper enamorada de la virgen. Era ir todas las mañanas a rezar y ver la iglesia asombrada“ cuenta. Al crecer se impactó al comprender el vínculo de la iglesia con la colonización, al tomar conciencia de las contradicciones y los sincretismos de la identidad de nuestra región, que se expande más allá de las fronteras de Argentina. En el texto de la sala de su exposición en Miami se subraya su insistencia en la exploración de las relaciones internas y externas en variadas composiciones, presentadas como dípticos y cuadrípticos, rondando reflexiones sobre la naturaleza de los vínculos humanos. Ana eligió siendo ya adulta su propio nombre. Ella dice: “me hice una identidad“. A través de su ser artista determina, y también juega, lo que puede llegar a ser. Rechaza las herencias, rechaza el apellido dado. Así se encuentra y se crea a mí misma. Se nace, se asombra. Celebra. Ama.
San Miguel de Tucumán, Agosto de 2024.
Referencias
1 Haciendo alusión a Deleuze, en su clase Germen y catástrofe. Introducción al diagrama pictórico publicada en Pintura. El concepto de Diagrama por Editorial Cactus.
Andrei Fernández
Cutral-Có, Neuquén, Argentina, 1983. Curadora, gestora intercultural e investigadora independiente. Promueve proyectos en los que se cruzan la economía social y el arte contemporáneo, los cuales propician colaboraciones entre artistas, activistas e investigadores de diferentes territorios y comunidades. Ha curado diversas exposiciones de artes visuales en museos, galerías y espacios autónomos de Argentina, Alemania, Paraguay, Portugal y Reino Unido. Curó el proyecto expositivo “La escucha y los vientos“ presentado en ifa-Galerie de Berlín (2020), en el Museo de Bellas Artes de Salta y en el Museo del Barro/Fundación Migliorisi de Asunción (2021), como una propuesta de convivencia intercultural y de ensayos de desplazamientos en los usos de artefactos y discursos. Fue curadora del 110º Salón Nacional de Artes Visuales del Palais de Glace, organizado por el Ministerio de Cultura de Argentina (2022). Realizó una residencia como curadora en Delfina Foundation, Londres (2023). Acompaña al colectivo de tejedoras del pueblo Wichí Silät. Trabaja desde el norte de Argentina con la galería Cecilia Brunson Projects de Londres, con el Programa 99 Questions que cura Michael Dieminger y con FACT, Fundacion para el Arte Contemporáneo de Tucumán.
Ana Won
Tucumán, Argentina, 1989. Vive en Tucumán y trabaja en Buenos Aires. Estudió en la Universidad Nacional de Tucumán y realizó clínicas e instancias de formación entre las que se destacan Yungas Arte Contemporáneo, residencia Fondo Nacional de las Artes, Rusia Galería, Residencia URRA, Residencia Curadora, Residencia Zona y el Programa de Artistas de la Universidad Torcuato Di Tella. Fundó Dicha, el primer espacio de taller de producción para artistas de Tucumán. Ganó el Primer Premio Banco Central de la República Argentina edición 2022. Participó en exposiciones en distintas instituciones como Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA), Museo Timoteo Navarro de Tucumán, Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano de La Plata (MACLA), Centro Cultural Kirchner (CCK), Fundación Klemm, Espacio Cripta, Fundación Fact, Rusia Galería, entre otras. Realizó las exhibiciones individuales “The immortality of affections” (KDR, USA, 2024), “Cantos y Alaridos” (Constitución Galería, 2021), “Episodios de la pintura” (Galería Lateral, 2017) “G3NERΔC1ON 1000ËNNI4Г” (Espacio Tucumán, 2017). Participó en las ferias ArteBA, ArcoMadrid, NADA Miami y New York, Pinta Parc Perú. Sus obras forman parte de colecciones públicas y privadas.